
Durante el último año, he tenido la fortuna de hospedar en mi humilde morada, personas de diferentes latitudes que en su mayoría provienen del ‘primer mundo’. Generalmente vienen armados de buena onda e información que encuentran en libros tipo Lonely Planet. En el capítulo Colombia y precisamente en el apartado que habla sobre Bogotá, hablan con adjetivos generosos sobre las cosas que cualquier extranjero puede disfrutar de la capital que, en la mayoría de consejos acertan, pero me causó una curiosidad particular cuando recomendaban el restaurante Andrés Carne de Res. Mi última huésped quería experimentar aquel ‘exótico’ lugar y pidió mi opinión sobre aquella aventura. Confieso que cualquier juicio emitido de parte mía puede sonar subjetivo, porque no soy adepto al estilo de negocio de don Andrés Jaramillo, así que la remití a la página web www.andrescarnederes.com para que ella se chupara los dedos o se mordiera un codo.
